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Crecer reduciendo: así evoluciona la Huella de Carbono de Norsol
Crecer no siempre significa emitir más. En Norsol y durante el 2024 volvemos a confirmarlo: en el año de mayor actividad y más capacidad instalada, hemos reducido de nuevo la intensidad de nuestra huella de carbono.
Acabamos de recibir la resolución favorable del registro de nuestra huella de carbono correspondiente a 2024, dentro de un trabajo que realizamos de forma continuada desde 2017, mucho antes de que este tipo de ejercicios se generalizaran en muchas organizaciones.
Porque medir no es solo registrar un dato: es entender mejor cómo funciona la empresa, dónde se generan las emisiones y qué decisiones ayudan realmente a reducirlas.
Los resultados de este ejercicio muestran una evolución clara. Mientras nuestra actividad sigue creciendo, las emisiones asociadas por unidad de actividad continúan bajando. En 2024 la reducción supera el 20% respecto al indicador de intensidad utilizado en años anteriores.
Reducir desde decisiones concretas
Esta mejora no responde a una acción aislada, sino a una suma de decisiones incorporadas progresivamente en la operativa diaria. Uno de los avances más relevantes ha sido la reducción de emisiones de alcance uno mediante la renovación progresiva de nuestra flota hacia vehículos cada vez más eléctricos.
También la nueva sede de Norsol responde a ese mismo criterio: un espacio diseñado para consumir menos energía y mejorar el comportamiento energético del trabajo cotidiano. Y como no podía ser de otra manera en una empresa como la nuestra, la sede cuenta además con instalación propia de autoconsumo fotovoltaico.
A ello se suma que la electricidad que adquirimos externamente se contrata asegurando que las comercializadoras con las que trabajamos suministran energía renovable certificada mediante garantías de origen reconocidas por la CNMC.
Reducir emisiones no depende de una gran decisión única, sino de muchas decisiones bien alineadas.
Compensar aquello que todavía no podemos evitar
Una vez aplicadas las medidas de reducción, el siguiente paso es actuar sobre la parte de huella que todavía no puede eliminarse completamente.
Tanto en 2023 como en 2024, Norsol ha compensado el 100% de sus emisiones residuales. Esta compensación se ha realizado a través de nuestro bosque en Villayerno Morquillas, en Burgos, vinculando así la compensación a un proyecto conectado con nuestro territorio.
Esto permite que la acción climática no quede desligada del entorno en el que trabajamos, sino que también genere valor local, incorporando una lógica de proximidad y economía km 0.
Una forma de hacer empresa
Aunque todavía no hablamos de certificación Net Zero en sentido formal, sí incorporamos progresivamente ese enfoque en nuestra estrategia: reducir primero, compensar después y seguir mejorando. Y el sello con las tres fases avaladas por el MITECO nos lo confirma.
La evolución desde 2017 refleja precisamente eso: somos una empresa que crece, que aumenta su actividad y que al mismo tiempo mejora cómo gestiona su impacto.
Para Norsol, este trabajo no es un elemento añadido ni una acción puntual. Es parte de cómo entendemos nuestro papel: diseñar la transición energética también hacia dentro, con nuestra gente protagonizado esta forma de operar. Seguiremos trabajando con la misma determinación para reducir nuestra huella, mejorar nuestros procesos y contribuir activamente a la lucha contra el cambio climático.